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El patrimonio de un país saqueado, según el artista Jorge “Rito” Cordero

Reseña de la exposición PRetrospectiva: 20 años de Jorge “Rito” Cordero


PRetrospectiva:20 años de Jorge “Rito Cordero” estará abierta al público hasta el 1 de noviembre en el Museo de las Américas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
PRetrospectiva: 20 años de Jorge “Rito Cordero” estará abierta al público hasta el 1 de noviembre en el Museo de Las Américas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

La exposición PRetrospectiva: 20 años de Jorge “Rito” Cordero despliega, de manera temática, la carrera de más de dos décadas del artista, nacido en Hatillo en 1982. Se conceptualiza, tanto por el artista como por su curador Humberto Figueroa, como un taller en progreso, vivo, donde por ocho meses va cambiando, se instala, se remueve; donde el mismo espectador se vuelve parte del proceso. 


En la tradición hindú, tres dioses rigen el cosmos: Brahma, el creador; Vishnu, el preservador; y Shiva, el destructor. Así, el universo se sostiene en un ciclo perpetuo de creación y destrucción, donde todo se preserva para volver a crearse. Se trata de un vaivén en el que los tres principios están unidos por una consecuencia mutua, como el girar de una rueda, el sonido del movimiento sobre una pista de patinaje, o el crujir de la skate en un truco fallido. 


Esa misma dualidad —donde la destrucción es también origen— habita la obra de Rito Cordero, quien recoge los desechos del mundo del patinaje, como gomas, tablas rotas, restos y desperdicios, para transformarlos en nuevas formas. Su mano convierte lo destruido en el imaginario de su obra, como bien se refleja en su exposición, que estará abierta al público hasta el 1 de noviembre de 2026 en el Museo de Las Américas. 


La obra de Rito Cordero está compuesta, principalmente, de desechos del mundo del patinaje, como gomas, tablas rotas, restos de patinetas y otros desperdicios con los que crea nuevas formas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
La obra de Rito Cordero está compuesta, principalmente, de desechos del mundo del patinaje, como gomas, tablas rotas, restos de patinetas y otros desperdicios con los que crea nuevas formas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
La obra de Rito Cordero está compuesta, principalmente, de desechos del mundo del patinaje, como gomas, tablas rotas, restos de patinetas y otros desperdicios con los que crea nuevas formas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

Recientemente, fuimos a apreciar la muestra, pero al llegar al museo encontramos la sala cerrada. Estaba en proceso de limpieza y no se permitían visitas. Le explicamos a la persona de seguridad para qué estábamos allí y nos envió a hablar con la encargada de la exposición, que estaba adentro. Entonces, abrimos la puerta. 


“Déjame prender el flashlight”, dijo Alexis Figueroa, quien nos acompañó hasta la sala. La procesión de imágenes se fue armando como un mosaico, mientras iluminaba el camino. Relevo de responsabilidad en mano, llegamos a la primera obra. “Tengan cuidado de que no se caigan o algo, y cuidado con las obras que están en el piso”, nos advirtió. De inmediato, nos confrontó Betances (2025), armada con la materia predilecta del artista, fragmentos de patinetas en desuso. La figura del prócer es recurrente en su obra, surgiendo a través de los años como una muestra de validez y actualidad de su pensamiento, como lo refleja Betances explosivo (2015) en la que su efigie se vale de objetos encontrados y un “cherry bomb” como su ojo. Esa pieza raya en la abstracción, al igual que El Poeta (2016) en el que, como homenaje a Joserramón “Che” Melendes, compone sus rasgos dentro de un marco florido, intervenido por el artista. 


Calce: Jorge “Rito” Cordero, Betances (2025). Obra hecha con restos de patinetas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo
Jorge “Rito” Cordero, Betances (2025). Obra hecha con restos de patinetas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

Al mirar hacia el fondo de la sala, pudimos ver las columnas unidas por rampas de patinaje, sobre las que descansaban otras obras. En la primera, un cemí trabajado en fragmentos de patinetas en desuso, se posaba sobre ruedas en la cuenca. La pared opuesta giraba alrededor de los dispositivos móviles: objetos creados para ser utilizados de manera performática. En el caso de Rito, el arte performático surge de la ejecución, el resultado natural de un objeto que necesita de la intervención humana para entrar en su máxima expresión. Surfer universitario (2003) es un ejemplo de eso. Se trata de un dispositivo, una máquina, en la que se hibridizan una motora, un patinete y una tabla de surf. Sobre ella, se proyectaba el video homónimo, que se filmó cuando el artista utilizó la obra en el campus de la Universidad de Puerto Rico, moviéndose acostado, con las manos en el manubrio, acelerando sobre las aceras y entre los estudiantes. 


Surfer universitario [Video de YouTube, 4:16] por Jorge “Rito” Cordero, 2003. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. (Video autorizado para publicación por el artista)

A su lado, la pieza Crucisentado (2006-2026, serie), un banco convertible hecho en madera, sobre el que se proyecta un video. Ahí vemos a Rito entrando a la feria ARCO Madrid en España, una de las exhibiciones más importantes del mundo, cargando su cruz que se transforma en un banco, como una crítica a los procesos de colonización en América y al recuerdo de las herencias impuestas. Esta performance la llevó a cabo sin pagar los altos costos de los exhibidores de este evento, haciendo una doble crítica.


“Esa misma dualidad —donde la destrucción es también origen— habita la obra de Rito Cordero, quien recoge los desechos del mundo del patinaje, como gomas, tablas rotas, restos y desperdicios, para transformarlos en nuevas formas. Su mano convierte lo destruido en el imaginario de su obra..” – Jorge Rodríguez Acevedo


Crucisentado [Video de YouTube, 7:39] por Jorge “Rito” Cordero, 2006. Feria internacional ARCO Madrid, 2006. (Video autorizado para publicación por el artista)

La Cafecleta (2009) es un híbrido entre una cafetera y una bicicleta, creado diez días antes de la feria CIRCA en la que participó ese mismo año. Parte de los fondos para su creación surgió de la venta de pequeñas cafecletas hechas con cafeteras y bicicletas de juguete y se volvió un símbolo de resistencia e impacto en la huelga universitaria de la Universidad de Puerto Rico en 2010, donde Cordero repartió sobre dos mil quinientos cafés de manera gratuita a los manifestantes. A su lado, estaba la Colecticleta La Habanera (2005), un homenaje al transporte colectivo de La Habana. Se trata de un ensamblaje funcional de seis bicicletas y una silla de ruedas, que llegó bajo su propia fuerza motora al Museo de Arte de Puerto Rico, donde reside luego de recibir el premio UBS en el 2007. Esta obra fue la pieza de graduación de su bachillerato en Escultura de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico en el 2005.


Jorge “Rito” Cordero, Cafecleta (2009). Obra híbrida entre una cafetera y una bicicleta. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Jorge “Rito” Cordero, Cafecleta (2009). Obra híbrida entre una cafetera y una bicicleta. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Colecticleta La Habanera [Video de YouTube, 1:43] por Jorge “Rito" Cordero, 2005. Ensamblaje funcional de seis bicicletas y una silla de ruedas. Performance en Río Piedras. (Video autorizado para publicación por el artista)

Al final de la sala principal, se encontraba un pequeño espacio contiguo, transformado en una habitación. Una cama de pilares levitaba en el centro, donde un círculo de patinetas funcionaba como eje del cosmos. “Esa es la colección de patinetas de él, y esos radios y cafeteras, también”, comentó Figueroa, quien nos estaba ofreciendo el recorrido. En una visita posterior, preguntamos al ujier cuál era la ficha técnica de la cama. “Yo creo que esa no tiene”, nos comentó. “Esa pieza yo creo que nació aquí, igual muchas piezas han entrado y salido. Allí, en la esquina había una motorita, y ya no está”, agregó. La pared contigua estaba cubierta de máscaras, de rostros. 


La Habitación, así es como se titula”, nos comentó luego Rito Cordero en entrevista. “Si el edificio era un albergue para darle techo a dos mil soldados, pues en esa habitación tenía que estar uno de los tenientes. Esa exhibición es, pensando en eso, un ejército de compatriotas ancestrales que son guerrilleros de la patria, y la habitación tiene una situación bastante específica. Ahí está pasando, tú sabes, todo lo que pasa en una habitación. Es la idea de ocupar el espacio del teniente y del ejército; es la historia de lo que aprendí con Elizam Escobar: ser un guerrillero sin ejército”, contó.


Jorge “Rito” Cordero, La Habitación (2026). Instalación con cama de pilares y restos de patinetas para el Museo de Arte de las Américas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Jorge “Rito” Cordero, La Habitación (2026). Instalación con cama de pilares y restos de patinetas para el Museo de Las Américas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

Nos paramos frente a un gran ejemplar de su serie Ancestro (2010), una calavera monumental que marcó el paso de todas las otras. “Esa pieza yo creo que fue de las primeras, si no la primera, de esas”, dijo Figueroa. “A esa él le puso unos goznes en la parte de arriba, ves, para que esa parte se fuera para adelante. Por esas cosas le decíamos MacGyver”.


“La historia de por qué empecé a usar las patinetas es bien bonita”, nos dijo el artista. “Héctor ‘Chagy' Vargas al principio quería hacer un calendario y una revista y me dijo, ‘Jorge, tú que eres bueno conceptualizando cosas y eso, dame un nombre’. Yo le dije, ‘mira, yo tengo un nombre… porque estoy cansado que nosotros aquí sigamos repitiendo la subcultura gringa, que está bien, porque esa cultura nació en California, pero vamos a llamarnos nosotros de una manera particular, en vez de skater vamos a llamarnos Patinetero, cógelo’. Y así le puso de nombre al proyecto, y a la misma vez, para el primer evento, él me dio sus setenta tablas, que él guardaba desde que empezó a correr, para ver qué me inventaba para los premios de los niños. Las regué en el piso, y dije, pues ya que nos llamamos patineteros, pues vamos a tener un símbolo, porque nosotros somos un país saqueado. A consecuencia de que somos un país saqueado tiene que nacer un patrimonio nuevo, aunque sea de la basura”.


Jorge “Rito” Cordero, Ancestro (2010). Calavera monumental hecha con restos de patinetas.  (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Jorge “Rito” Cordero, Ancestro (2010). Calavera monumental hecha con restos de patinetas.  (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

En esa aula final es donde se despliega la maestría de la creación de Rito Cordero. Es el lugar donde se puede observar la destrucción de un objeto para la creación de otro, y la preservación. “Yo hice el montaje pensando en los más jóvenes”, dijo Rito. “Mi mamá fue toda la vida maestra de estudios sociales, y siempre me decía, ‘el arte está chévere y ¿por qué no das clase?’ Me dio mucho gusto tenerla en la exhibición junto a mi hija y que ella pudiera ver las clases de historia que yo no estoy dando en un salón de clase, pero que de pronto el arte cumple una función didáctica que pone en contacto a los más jóvenes con los antepasados y con los artistas que le metieron”. 


En sus esculturas, no solo se preservan las muestras del uso de las tablas, sino la memoria colectiva, la cultura popular. Abundan los personajes, las referencias a las grandes obras de nuestra plástica. En sus mosaicos (porque bien pudieran verse como esculturas-mosaico) Goyita comparte el espacio con Tego Calderón, Ilé, con Antonio Cabán Vale “El Topo”, junto a calaveras, calacas que se ríen, besan, se atreven, se lanzan.


En la imagen, se pueden observar varias piezas de Jorge “Rito” Cordero, incluyendo su versión de Goyita. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
En la imagen, varias piezas de Jorge “Rito” Cordero, incluyendo su versión de Goyita. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

Obra de Jorge Rito Cordero (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Obra de Jorge "Rito" Cordero (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

En medio del recorrido, la encargada se acercó a donde nosotros para preguntarnos, “¿ustedes me podrían ayudar a montar las obras en la pared otra vez?”. Claro que accedimos. “Usualmente,” dijo Figueroa, “lo bueno de estas piezas es que una vez las enganchas, como que siempre quedan niveladas”. Las tomamos entre varios para levantarlas, y en ese contacto con la materialidad de la obra, se reveló una de sus grandes cualidades: las piezas son levemente fluidas, no son esculturas rígidas, sino que se conectan con segmentos cortos de metal fino adheridos con tornillos. Las obras se amoldan al espacio, se adhieren a su contorno. 


Llegando al final de la sala, bajo su serie Reinterpretaciones: Máscaras de Hatillo, homenaje a José Rosa (2014), Los Peloteros, homenaje a Lorenzo Homar (2014) y Nenen de la Ruta Mora, homenaje a Carlos Raquel Rivera (2016), el escultor alude, preserva, y plasma instancias de la historia de la plástica puertorriqueña. A su vez, reinterpreta, como lo hace en la obra Madre Patria, homenaje a Carlos Raquel Rivera (2014) en la que dos figuras óseas se recuestan al dorso, se oprimen, brindando énfasis y prominencia a la figura inferior. Juega con su trazo, con sus curvas, su gesto, su dramatismo inherente. 


Jorge “Rito” Cordero, Reinterpretaciones (2014-2016). Máscaras de Hatillo, homenaje a José Rosa (2014), Los Peloteros, homenaje a Lorenzo Homar (2014) y Nenen de la Ruta Mora, homenaje a Carlos Raquel (2016) (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Jorge “Rito” Cordero, Reinterpretaciones (2014-2016). Máscaras de Hatillo, homenaje a José Rosa (2014), Los Peloteros, homenaje a Lorenzo Homar (2014) y Nenen de la Ruta Mora, homenaje a Carlos Raquel Rivera (2016). (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

La última obra que colgamos en su lugar fue Virgen de la Caridad (2024). La miramos desde abajo. La virgen se erige monumental sobre los pescadores. Retazos de tablas azules crean el oleaje del mar bravío y una cruz metálica, rígida, se posa sobre su cabeza. En el dinamismo del niño en sus brazos, en la plegaria de los pescadores, se preserva algo, algo de la destrucción, de la creación dentro del corte, de la línea y el imaginario de Rito Cordero. 


Jorge “Rito” Cordero, Virgen de la Caridad (2024). Obra hecha con restos de patinetas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)
Jorge “Rito” Cordero, Virgen de la Caridad (2024). Obra hecha con restos de patinetas. (Foto de Jorge Rodríguez Acevedo)

Sobre el autor: Jorge Rodríguez Acevedo es analista, teórico y escritor de temas culturales, enfocado en arte puertorriqueño. Cuenta con un bachillerato en Filosofía de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, y una maestría en Estudios Culturales y Humanísticos de la misma institución. Se ha desempeñado en la docencia y en la labor museística.

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