Yo no conocí a José Rosa
- Nelson Sambolín

- hace 22 horas
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El artista Nelson Sambolín recuerda a su amigo y colega con este texto rítmico en el que celebra al “menos organizable de los inorganizables”

Yo no conocí a José Rosa.
Algo me decía que no mostraba todas sus cartas. Siempre quedaba una bajo la manga. Acostumbraba pasar con ficha, pero con la mirada tú sabías que en algún momento iba a tirar la del tranque.
Como chuparse un limber.
Como cuando, compartiendo con un grupo de amigos, le preguntó a Carlos Sueños: “Y tú, ¿cuándo vas a despertar de ese sueño?” Ahí todos nos miramos esperando la contestación, pero nunca llegó. Es que, para un buen entendedor, con una pregunta basta.
Se trancó el dominó.
De hecho, pocos conocieron a José. Era un gato callejero y esquivo. Enigmático. Para algunos hasta peligroso.
Tipo inteligentísimo. Desde temprano le cogió la clave a la mascarada colonial y al teatro político de Puerto Rico. Vivió su vida personal y su obra como una sola cosa. Tenía mucha maña y sentido del humor. Se burlaba de todo, empezando por sí mismo, y eso lo salvó de la mojigatería que suele acompañar al militante político estándar.
En los sesenta, década nacional del reunionismo, hubo muchos intentos de unir a los artistas en algún tipo de gremio o sindicato. De más está decir que José siempre fue el menos organizable de los inorganizables. Mejor nos damos unos palitos sentados en una mesa de cafetín, con galletas Sultana, mortadela y queso de bola. Esta era fuente primaria para el contenido provocador, pícaro e insinuante de su obra. Y también, en cierto modo, para su escala reducida. Esto a contrapelo de la moda del gran formato que nos llegó en el mismo envoltorio de la pintura gestual, el expresionismo abstracto, el pop art, el color field painting, el action painting y otras modalidades agrupadas bajo la llamada New York School. Nada de eso era con él.
Le entró por un ojo y le salió por el otro.
Su preparación en dibujo mecánico y dibujo comercial en la Escuela Superior Central de Santurce, al igual que su experiencia trabajando como impresor con Lorenzo Homar, se dejan ver en la pulcritud y esmero técnico de su trabajo. Es de todos conocida su admirable maestría con la cuchilla rotativa utilizada para cortar película serigráfica.
“Tipo inteligentísimo. Desde temprano le cogió la clave a la mascarada colonial y al teatro político de Puerto Rico. Vivió su vida personal y su obra como una sola cosa. Tenía mucha maña y sentido del humor. Se burlaba de todo, empezando por sí mismo, y eso lo salvó de la mojigatería que suele acompañar al militante político estándar”. — Nelson Sambolín

Este adelantado del género urbano,
rapero ilustrado,
sonero de lo sensato.
como dijo Pepe el flaco.
Dale pa'lante y nunca pa’trás.
Bienaventurados los que ansían la libertá.
Así, sin pasar con ficha.
Inesita.
Despierta, boricua,
defiende lo tuyo,
que quieren quitarme el río y también la playa.
Quieren al barrio mío
y que tus hijos se vayan.
No, no sueltes la bandera
ni olvides el lelolai
que no quiero que hagan contigo
lo que le pasó a Hawaii.

Sobre el autor: Nelson Sambolín es natural del barrio Coquí de Salinas. Cursó estudios en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR), y completó una maestría en el Pratt Institute de Nueva York. Su trabajo se caracteriza por la integración de elementos de compromiso social con un enfoque en el diseño y la gráfica. Además, ha participado en talleres de serigrafía, como El Quinqué, Bija y Artes Gráficas del Departamento de Actividades Culturales de la Universidad de Puerto Rico. Fue profesor en la Escuela de Arquitectura (1980‑1984) y en la Escuela de Comunicación Pública (1987‑2000) de la UPR. Sus serigrafías, grabados, pinturas y carteles se encuentran en importantes colecciones, incluida la Biblioteca del Congreso. Ha realizado innumerables exposiciones individuales y participado en incontables exposiciones colectivas, tanto en Puerto Rico como en el extranjero. Su trabajo ha sido premiado en diversos eventos nacionales e internacionales, incluida la Bienal de Grabado en Cracovia, Polonia.































