José Rosa: inventar su propia vanguardia
- Margarita Fernández Zavala

- hace 22 horas
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La investigadora, curadora y activista cultural Margarita Fernández Zavala rinde homenaje al maestro puertorriqueño recordando la relevancia de su obra no solo para Puerto Rico

Muchas plumas importantes se han ocupado de describir y evaluar la obra de José Rosa Castellanos, entre ellos José Luis González, Teresa Tió y otros muchos. Una de las voces más importantes en la crítica de arte latinoamericana es la de Marta Traba.
En 1994, Marta Traba publicó el libro Arte de América Latina: 1900-1980, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo. En este monumental esfuerzo de análisis, la autora sentencia en la página 183 lo siguiente: “Los artistas pautan nuestras esperanzas, revelan nuestras ilusiones, transmiten nuestros defectos; ya se sabe que en ese develamiento de lo oculto radica la esencia misma del hecho artístico. Tal ha sido el trabajo de sucesivas generaciones, ligadas por el idioma, las tradiciones y la historia en el caso de los hispanoparlantes, y articulado por la geografía y los desarrollos socioeconómicos en el caso de Brasil. América Latina, como África, es un bloque. Compartimentado, pero bloque al fin. Por ello, pese a todas las controversias al respecto, es lícito hablar de arte latinoamericano o producido en América Latina, contribuyendo así a definir una cultura que no puede ni quiere confundirse con las demás”.
“En primer lugar, en lo que concierne a la estética, los latinoamericanos que siguieron practicando la pintura, la escultura, el dibujo y el grabado, y defendiendo su existencia, apoyaron una estética preocupada por fijar valores dentro del marco histórico y rechazaron categóricamente la nueva estética del deterioro, que descalificaba cualquier intento axiológico para apoyar el cambio y las situaciones transitorias. En segundo lugar, al responder a la intensa ideologización de los medios de difusión, que crearon la ilusión de la cultura planetaria exportando al Tercer Mundo los recursos simbólicos de las sociedades altamente industrializadas, al rechazar la simbología importada y explorar, por contraste, las culturas locales, aludieron, de muy diferentes maneras, a la región” (p. 175).
[...] “habría que citar algunos artistas que inventaron sus propias vanguardias, sin reforzarse en ningún grupo (énfasis mío). Subrayamos la ‘cámara ardiente’ del brasileño Vinicio Horta (n. 1942); las siluetas y trabajos de tierra hechos en 1972 por la cubana Ana Mendieta (n. 1948); la comunicación a través de fotografías de manos, Palabra, sustantivo femenino, realizada en 1978 por la colombiana Silvia Mejía (n. 1943); los imbunches o envoltorios de la chilena Catalina Parra; y ‘Las botellas que nos venden’, serie del grabador puertorriqueño José Rosa (n. 1939), fuertemente entroncada en el arte y los dichos populares” (p. 174).
“Por mucho que lo negara, José se hizo solo. Su inteligencia y su obsesión con el trabajo constante y con la comunicación de ideas —hacia y desde su pueblo— marcó una obra monumentalmente única para el arte puertorriqueño y el latinoamericano” - Margarita Fernández Zavala
Durante varias décadas, mi compañero Dennis Simonpietri y yo tramamos con José y su familia una relación de afecto y admiración que nos llevó a trabajar: Dennis en la promoción de la obra de José y en la producción del video documental que tan bellamente dirigió Sonia Fritz, y yo en la investigación de su obra a los fines de curar sus exhibiciones y retrospectivas más importantes, convencidos —como siempre estuvimos— de la relevancia de su obra no solo para Puerto Rico. Por eso, he querido comenzar este breve texto con la cita del libro de la gran gigante de la crítica de arte latinoamericana, Marta Traba.
Por mucho que lo negara, José se hizo solo. Su inteligencia y su obsesión con el trabajo constante y con la comunicación de ideas —hacia y desde su pueblo— marcó una obra monumentalmente única para el arte puertorriqueño y el latinoamericano.
Gracias José, por el enorme esfuerzo artístico que realizaste, siempre desde una vida marcada por la precariedad. Gracias a tu familia, que te acompañó por ese escabroso camino.
Despedimos a un espejo glorioso de nuestra identidad.
Sobre la autora: Margarita Fernández Zavala es investigadora de arte, curadora y activista cultural puertorriqueña desde hace más de 40 años. En 1983, ayudó a fundar la Asociación de Mujeres Artistas de Puerto Rico. Además, cofundó Feministas en Marcha y fue integrante de la Comisión para los Asuntos de la Mujer. En 1988 fue nombrada rectora de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, la primera mujer en ocupar dicho cargo. Desde 1971, fue catedrática de Arte de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Bayamón, donde posteriormente fue rectora (2014 al 2017). Se ha desempeñado como Coordinadora Sistémica de Acreditación de los siete museos de la Universidad de Puerto Rico y ha desarrollado varias colecciones de arte puertorriqueño para importantes instituciones, entre ellas la Compañía de Turismo de Puerto Rico. Ha escrito extensamente y dado conferencias sobre arte puertorriqueño. Ha sido integrante de juntas de directores y juntas asesoras de organismos culturales. Hoy jubilada, continúa con su trabajo de investigadora y su activismo, y es miembro de la junta de directores del Centro de Conservación y Restauración de Puerto Rico (CENCOR).































